¿Cuáles son tus recursos?

A veces queremos aplicar a un puesto de trabajo, salir con alguien, proponernos un reto en el deporte que nos gusta, pero acabamos por no hacerlo ¿Por qué? Pensamos que no lo lograremos, que no saldrá, que ¿para qué? …

De esta forma estamos parando nuestros recursos, sean cuales sean, no nos estamos definiendo bien, no nos estamos observando detenidamente ¿Quién soy, qué tengo o qué puedo mejorar (para aplicar al puesto de trabajo, para salir con X, para hacer X deporte)?

Las cosas son muy fáciles de hacer, pero también de no hacer.  De nosotros depende estar al día, ponernos las pilas y poder sacar aquellos recursos que ya tenemos instalados, modificarlos o construir otros nuevos.

¿Cuáles son los elementos necesarios para movilizar nuestros recursos? Voluntad y disciplina. Si  tenemos ganas y a ésta se le acompaña de una dosis de constancia, todos los días podemos crear algo, generar activos, estar atentos y dar un paso más al objetivo planteado y así, lograremos resultados. Puede que no ya, ni tampoco en el primer mes, pero sí a medio o largo plazo. Es importante definir los objetivos de forma realista. A veces soñamos muy lejos,  por ello necesitamos que los objetivos sean claros. Si quiero volver a hacer deporte, en mi caso natación, tendré que ir poco a poco, de 1 a 2 veces por semana y nada de comenzar a hacer springs y carreras de más de 30 minutos. Tendré que comenzar con baja intensidad y poco tiempo, después, al mes y de forma gradual voy subiendo el ritmo y los tiempos. Yo debo de ser claro conmigo mismo, los objetivos igual, deben ser claros, si no, no los alcanzaremos.

Activar nuestros recursos es un proceso de creación de todos los días. Repito: hay que ser constantes. De alguna manera es como nutrirnos todos los días. Nutre poco a poco y todos los días tú ingenio, tus ganas y motivación por continuar. Moviliza tus recursos.

¿Cómo saber qué recursos tengo, cómo definirlos? Una herramienta muy buena puede ser el DAFO personal/profesional. Mediante una simple tabla con los siguientes encabezados podemos auto descubrir de qué recursos dispongo y hacia dónde puedo dirigirme. Las palabras mágicas son: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades.

Ten en cuenta el objetivo y tómate tu tiempo para rellenar cada columna con sinceridad. Al finalizar escribe un párrafo con el método que mejor creas que puede ayudarte para convertir las dos primeras columnas en las otras dos siguientes: Fortalezas y Oportunidades. Esta herramienta sirve al comienzo de una idea y durante nuestro proceso de retroalimentación a la hora de iniciarnos con un proyecto. Una simple idea puede generar mucho contenido a cada una de estas secciones. Por ejemplo: queremos abrir una cafetería con cafés de diferentes lugares, de diferentes partes del mundo.

DAFO

Las debilidades y amenazas pueden suplirse por ideas como la opción on-line por el momento y comenzar a alquilar espacios de co-working hasta poder optar a un local propio. Puede que más adelante nos siga funcionando esta idea, ya que con el paso del tiempo debemos generar un nuevo DAFO que nos permita visualizar los objetivos alcanzados y los nuevos a conseguir. Entonces la dificultad inicial de no disponer de un local, pasó con el tiempo a constituir una oportunidad y fortaleza de la empresa.

DAFO

Así que, más te vale que inicies eso que deseas hacer, si no todo es palabrería. Comienza con tu DAFO. No te des por vencido y ¡Acción!.

2016-02-06T23:50:35+00:00